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Cariillas

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¿Qué es una carilla y para qué se utilizan?

Se trata de finas láminas, que se colocan cubriendo toda la superficie anterior de los dientes. Se unen fuertemente al diente, y una vez colocadas no se pueden retirar a menos que se rompa la carilla. Se emplean fundamentalmente para enmascarar anomalías del color de los dientes que no pueden tratarse mediante el blanqueamiento convencional. También se emplean para disimular alteraciones en el tamaño o forma dentales, confiriendo al diente un aspecto más ideal.

¿Qué tipos de carillas existen?

1. Porcelana: Sus principales ventajas son su poder de adhesión, resistencia a la abrasión y gran sensación estética. No se desgastan con el tiempo, no pierden el brillo y mantienen intacto su color. Una vez cementadas, el paciente puede comer con normalidad.

Muchas personalidades de la vida pública y medios de comunicación hacen uso de esta técnica para conseguir una sonrisa atractiva. Su principal inconveniente es que hace falta reducir el esmalte. Además son más caras y requieren al menos dos sesiones.

2. Composite: Se realizan con el material con el que se hacen los empastes. Con el paso del tiempo se deterioran, pierden el brillo y se oscurecen.

Tiene la ventaja de ser más económicas y conservar íntegro el esmalte. Además se realizan en una sola sesión.

¿Cómo se realizan?

El diente o los dientes que vayan a recibir una carilla se rebajan levemente en su parte frontal. Tras la preparación se toma una medida muy precisa de silicona, la cual se mandará al laboratorio donde técnicos especializados confeccionarán la carilla.

Una vez terminada, se realiza la prueba de adaptación, y sí ésta es válida se procede a colocarla con un adhesivo especial. El proceso en su totalidad dura unos días.

¿Quién es apto para llevar carilla?

No todos los pacientes son subsidiarios de un tratamiento con carillas de porcelana. Los casos de apiñamiento severo o defectos en la relación de las arcadas dentales pueden contraindicar este tratamiento.

Tampoco es recomendable en pacientes con Bruxismo.

En cualquier caso siempre es el Odontólogo quien tiene que determinar por medio de un examen clínico si el paciente podrá o no hacer uso de las carillas.

No obstante, existe la alternativa de las coronas completas de porcelana.

¿Tiene algún riesgo?

Casi no presenta inconvenientes, salvo los propios de la técnica de preparación y colocación, los cuales conciernen al odontólogo. Si la carilla se adapta mal, sencillamente se vuelve a hacer otra nueva.

Una vez colocadas, el paciente se olvida de que las lleva y puede comer y hablar con normalidad, tratando de evitar siempre el morder cosas excesivamente duras con los dientes tratados.

¿Cuánto dura?

Depende de los hábitos del paciente. Su duración media es de unos 12 años.

En ocasiones, cuando el paciente sufre un impacto fuerte en la boca o muerde algo duro, alguna carilla puede fracturarse o descementarse, para lo que existen soluciones rápidas y eficaces.

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